En un momento que la ciencia aún no ha conseguido señalar con exactitud, un tipo de ardilla común evolucionódesarrollando una membrana de piel entre sus extremidades, lo que le permitía planear entre los árboles. Conocida como patagio, este pliegue es la parte más característica de las ardillas voladoras quienes, a pesar de su nombre, planean -y no vuelan- entre los árboles, recorriendo distancias de hasta 150 metros. Este roedor es el único mamífero planeador con éxito evolutivo, ya que se conocen hasta 52 especies diferentes y se ha expandido por diversas zonas de Europa, Asia y Norte América. Por todas estas peculiaridades, los científicos siempre se han mostrado interesados en sus orígenes, que hasta ahora se fechaban hacía unos 23 millones de años.
Sin embargo, unos restos encontrados en Cataluña vendrían a refutar esta teoría, adelantando este salto evolutivo en, al menos, dos millones de años. Descubierto en el vertedero de Can Mata (ubicado en Hostalets de Pierola, provincia de Barcelona), se trata del esqueleto fósil de ardilla voladora más antiguo que se conoce hasta la fecha en el mundo. Aunque su edad sería de 11,6 millones de años, el estudio molecular de estos huesos adelantaría el origen de la especie a una edad situada entre los 31 y 25 millones de años.
«El gran volumen de sedimento excavado en Can Mata permite recuperar restos de especies que, como las ardillas voladoras o los primates, son poco corrientes. No obstante, el descubrimiento de un esqueleto parcial es excepcional y en parte es cuestión de suerte», explica para ABC Isaac Casanovas, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) y quien lidera el grupo internacional de científicos que acaba de publicar el artículo en «eLife». Ellos han sido quien han determinado que la Miopetaurista neogrivensis encontrada era de del tipo planeador gracias a los más de 80 huesos hallados, entre los que se incluyen el cráneo y varios elementos de las extremidades anteriores y posteriores.
Una ardilla voladora gigante[]
La Miopetaurista es una ardilla voladora de tamaño muy grande: con un peso de entre 1,1 y 1,6 kilos, es comparable a la mayoría de especies de ardillas gigantes actuales, con las que se han rellenado los «huecos» de los elementos que faltaban para recrear la totalidad del esqueleto. «Tenemos que imaginarnos un animal de casi un metro de longitud incluyendo la larga cola y que, con las extremidades extendidas, podía tener una envergadura de unos 40 centímetros», asegura Casanovas. De hecho, los huesos son tan grandes que inicialmente los investigadores pensaron que habían encontrado restos de un primate, una especie que se encuentra con relativa facilidad en Can Mata.